
Las técnicas de la meditación han sido practicadas por miles de años en el oriente para aprender a vivir una vida en armonía con uno mismo y los demás. En las últimas décadas, la ciencia y la medicina moderna han desarrollado un interés continuamente creciente en sus efectos mensurables. A través de una multitud de investigaciones, hoy en día está comprobado que una práctica regular de mindfulness (en español: conciencia plena) trae efectos positivos a personas que sufren de ansiedad, insomnio, diabetes, alta presión sanguínea, depresión, adicciones, alergias, dolores crónicos, etc. Seguramente en el futuro ampliaremos aún más nuestro entendimiento sobre esta técnica ancestral.
En resumen, ya podemos afirmar que la meditación apoya el sistema inmunológico, regulariza las funciones naturales del cuerpo y aumenta la capacidad mental para acceder a sus propios recursos internos hacia una visión más clara y empática.
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